Es cierto, lo que muchas personas dicen de que la Navidad es un negocio, todo gastos y cosas materiales, pero también es cierto, que aunque sea un negocio, la sonrisa de un niño al abrir su regalo el día de reyes, no tiene precio.
La alegría que sentimos y las risas que nos echamos cuando cuando cenamos toda la familia junta y se ponen a contar anecdotas y experiencias divertidas, tampoco tiene precio.
La felicidad que tienen al poder ver a toda la familia reunidos con una gran sonrisa, no tiene precio.
El día antes de Navidad, cuando los más pequeños dejan un vaso de leche para que Papá Noel se lo tome, y así, que le deje un regalo, esa ilusión, no tiene precio.
Esa ilusión que sentimos antes de llegar la Navidad para poder poner el árbol, el belén, adornar la casa..Esas ganas no tienen precio.
Las ganas de ir a dormir temprano el día de reyes para levantarte alas 7 de la mañana y abrir todos tus regalos, no tiene precio.
La cara de felicidad que ponen los pequeños cuando abren un regalo y ven que era el regalo que tanto deseaba, no tiene precio.
Vale que todo cuesta dinero, todos son gastos y todo se basa en la economía, pero
¿no merece la pena gastarnos un poco más de dineros, una época del año, para hacer feliz a todas esas personas que queremos?¿no merece la pena gastar el dinero en un regalo que sabes que va hacer inmensamente feliz a una persona que te importa?
Yo creo que sí merece la pena, por eso, para mí la Navidad, es una de las fiestas más bonitas de todo el año, por que verás miles de sonrisas en caras familiares, de amigos, de novios, de desconocidos...Caras llenas de ilusión y felicidad, que vuelvo a repetir,
NO TIENEN PRECIO.
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